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Voces en mi interior

14 Dic

Los que me conocéis ya sabéis que soy incapaz de estarme callado: si escucho una ponencia, hablo; si estoy de comida, hablo; si estoy conduciendo, hablo; si estoy en mitad de un sepelio, hablo; buceando… hablo; hasta cuando estoy callado sigo hablando…

Sí, mi legendaria verborrea no para ni un momento, quizá, y sólo quizá cuando estoy durmiendo (y porque no me grabo mientras duermo ni me acuerdo de lo que sueño, si no, posíblemente seguiría hablando).

Esto hace que en las situaciones más extrañas mi voz siga conmigo, en mi cabeza, contándome cosas, y si a vosotros os parezco cansino después de un rato, imaginarlos lo pesado que puedo llegar a ser para mi mismo, que no hago más que calentarme la cabeza un rato sí y otro también.

Lo más frustrante de esto es que a mi voz interior se le ocurren grandes ideas, por ejemplo cosas que escribirle a una amiga que lo pasa mal por su enfermedad ahora que es su cumpleaños, o pedazo de posts para el blog que dejarían a más de uno epatado con su sesudez y fina ironía, pero todo esto siempre me pilla haciendo otra cosa, siempre lejos de un teclado, o con las manos en el teclado pero dedicado a otra faena más urgente e importante. Todo esto desemboca en que estos monólogos que me doy en mi cabeza acaban desapareciendo en el tiempo, como todo mensaje oral, y luego, cuando por fin tengo el tiempo y las ganas de sentarme delante del ordenador o del teléfono para plasmar lo que mi voz interior me había contado… no me acuerdo de nada, apenas de un par de líneas generales, así que lo dejo y me pongo a otra cosa, a ver si la agenda de mi voz interior y la mía propia coinciden alguna vez.

A veces en mi diálogo, o monólogo, o lo que sea que tengo con mi voz interior, me pregunto si esta verborrea descontrolada tiene que ver con mi estado natural de empanamiento, y mi tendencia a perder objetos que estaban delante de mis narices hacía apenas unos segundos. Imagino que sí, porque me despisto tanto a mi mismo que no sé donde dejo las cosas, tanto es así que si alguien ve un monedero sencillo de polipiel marrón con una tira de tela ocre en la zona de la cremallera, con un trozo de lo que parece un pendiente con ámbar, obsidianas y un trébol en plata (con alto valor sentimental para mi) en algún lugar que me avise.

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2 comentarios

Publicado por en 14 diciembre, 2010 en Yo y mis cosas

 

2 Respuestas a “Voces en mi interior

  1. Isabel

    14 diciembre, 2010 at 10:51

    Alejandro, como te conozco te puedo decir que, a pesar de que ni tú ni yo nos callamos ni debajo del agua, tus palabras siempre tienen mucho que decir y mucho que aportar. No me he sentido contigo ni fuera de lugar, ni perdida ni mucho menos cansada de escucharte, es más, la pena es que no compartamos claustro real y charlas reales. Lo que iba a aprender contigo!!! (sí, más aún). No estás solo. Ni dentro de tu cabeza ni a tu alrededor. un besazo!!

     
    • Alejandro Folch Gascón

      14 diciembre, 2010 at 17:48

      Muchas gracias por tu comentario. A veces mis palabras son auténticas sandeces, eso sí, cuando me pongo en plan serio, soy la monda lironda, y trato de que lo que digo, sirva para quien me escucha. La verdad es que compartir un claustro real con la gente que tengo en mi claustro virtual, sería la repera, que pena que sea tan anti escuela privada, si no es para pensarnos montar unas cooperativas de maestros y liarla parda.
      Por suerte no me siento solo, sé que si me da la tontuna solitaria, os leo en twitter os suelto un par de mensajes y siempre estáis ahí.

       

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