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De decisiones y frustraciones

24 Ene

Sí, sé que llevo semanas, casi un mes amenazando con que haría otro post, en este caso un post hablando de decisiones y mi proceso de toma de las mismas… pero esto se ha ido retrasando (sí, soy un vago y además tenía un curso online que administrar), así que ahora, no solo se trata de tomar decisiones, sino de las frsutraciones que estas conllevan.

Digamos que mis últimas decisiones vitales, sobre todo en lo que se refieren a grandes desembolsos, ya sean puntuales, o bien a largo plazo se han producido dejándome llevar por lo que en castellano se denomina pálpito y en inglés “gut feeling”, algo así como “sentido de las tripas”.

Gut Feeling

Básicamente, me decidí a meterme en la promoción de viviendas en la que está el dúplex del que espero me entreguen pronto las llaves sin apenas más de un par de horas de decisión, entre el momento en el que conocí las condiciones, lugar, etc. y el momento en el que formalicé la reserva con el de la inmobiliaria.

Luego fui una persona muy formal, con pequeños ataques, la mayoría producidos por pasarme ratos muertos en la web de Amazon Reino Unido, eso sí, me dí cuenta de que recaía al acercarse las rebajas del “Black Friday” y hacerme con un magnífico abrigo a un 25% de su coste real en tiendas. Y así empezó mi particular “infierno de los retortijones” (por aquello del gut feeling).

Los muebles del salón y la habitación para ese mismo dúplex fueron adquiridos en decisión súbita, el día 27 de diciembre, después de haber decidido esperar un poco hasta que nos entregaran las llaves de la vivienda, y pudiéramos ir a medirla y eso, pero al ver que las llaves no se nos entregaban cuando esperaba, decidí tomar la drástica decisión de aprovechar que estaban al 50% de descuento y adquirirlos.
A su vez, el equipamiento electrónico y de entretenimiento (la TV y la Play 3) también han sido producto de compra compulsiva, en ambos casos con un 20% de descuento aplicado en la forma de cheques regalo que emplear en futuras compras en los establecimientos en los que fueron adquiridos.
El último arranque de pálpito han sido unos electrodomésticos par mi vivienda, en esta caso con un 20% de descuento directo sobre el precio de venta, que ha hecho que lavadora, lavavajillas y nevera combi salieran mucho más económicos, y además me las han financiado a 10 meses sin intereses.

Me preocupo porque, o tomo las decisiones muy rápido, o mis tripas son más inteligentes que mi cerebro, ya que, de momento la jugada no me ha salido tan mal.

Tampoco es que todas las decisiones en las que participan mis tripas sean de carácter económico, aunque sí que tengan un cierto componente de ese tipo, en este caso me refiero a mi decisión de no optar a ninguna de las plazas de la convocatoria de Profesores Visitantes en EE.UU. y Canadá para el curso 2011-12.
Como muchos sabréis, el curso pasado me quedé a un “tris” de irme a Estados Unidos de Profesor Visitante, era el mejor candidato para primaria en el estado de Oregón, pero la única plaza que se abrió en la escuela pública era en secundaria, y la plaza que me ofrecieron en una primaria privada se frustró porque no había tiempo material para tramitar los visados y que entrase de manera legal a trabajar antes del comienzo del curso, y convenimos los responsables del colegio y yo, que lo primero eran los niños, y que mi llegada, como pronto, a mediados de septiembre iba a resultar contraproducente.

Este curso han salido nuevas plazas, pero mis circunstancias personales (especialmente mi vivienda, que cada día me hace más ilusión), y las de las plazas ofertadas (pocas y en estados que no me resultaban nada atractivos) han hecho que mis tripas decidieran por mi que mejor esperar al menos un año y ver si mejora la oferta de plazas y estados.

Pero aunque mis tripas se porten genial, parece que el resto del mundo no está por la labor de hacer las cosas como se deben. Y ahora es cuando despotrico… así que si quieres, puedes cerrar la ventana.

Como ya he dicho antes, aún no me entregan mi casa, ni hay una fecha aproximada de entrega, ni parece que los promotores estén muy ágiles en cuanto a la información que nos dan.

Se supone que deberían haberse puesto en contacto con los compradores para comunicarnos a qué se debía el retraso, darnos una nueva fecha aproximada de entrega, y empezar a facilitarnos el acceso a nuestras viviendas para que realicemos nuestras propias mediciones, ya que cuando les pides un plano detallado con las cotas, te entregan el mismo que generaron el primer día con el CAD y que además tiene las medidas como a ellos les viene en gana, y ni siquiera está en escala 1:50.
Mientras tanto, los compradores, si queremos aprovechar ofertas y rebajas, e irnos cuanto antes a vivir a nuestras casas, nos encontramos con que tenemos que decirles a los de las tiendas de muebles que nos los guarden de momento en el almacén, y guardar los electrodomésticos en casa de nuestros padres, o peor, en casas de amigos de nuestros padres.

Además eso no es todo, según el proyecto inicial mi vivienda tenía unas características, y ahora tiene otras (una diferencia de unos 3 metros cuadrados menos según el plano CAD, componentes de la cocina que no se corresponden con los de la memoria de calidades del contrato, cambio en los materiales del suelo), por las que espero que el promotor, como es su deber, me compense. Además de que, tal y como está establecido en contrato, cada mes de retraso en la entrega  a partir del 30 de noviembre (el 31 de diciembre se cumplía el primero, y  así sucesivamente) se detraería del precio final de la vivienda una cantidad mensual igual a la que se había ido pagando al constructor como anticipo (650€ brutos /mes). Y aquí, muy frustrado, he tomado una decisión clara: Antes de firmar ningún documento más de compraventa ante notario, se van a tener que dar varias cosas: habré podido medir mi vivienda, se producen los detraimientos correspondientes a cada mes de retraso en el precio final a satisfacer por mi vivienda, se corrige ese mismo precio final de acuerdo a lo que se ahorra el constructor con los cambios de calidades y materiales y se corrige también el precio final de mi vivienda en función de sus metros reales, que habré medido previamente.

Soy aragonés, terco como una mula, y no me corre prisa irme a vivir a ese dúplex, aunque deseo ir cuanto antes, que al fin y al cabo es mi casa.

Se me olvidaba: Las imágenes son Creative Commons y encontradas en Flicker, y la primera es de Joseph Robertson y la segunda de Sharonpak.l

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1 comentario

Publicado por en 24 enero, 2011 en Yo y mis cosas

 

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Una respuesta a “De decisiones y frustraciones

  1. Juan Ignacio Castro

    24 enero, 2011 at 22:22

    ¡Ánimo!

     

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