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Archivos Mensuales: febrero 2016

#EstoNOEsRoboticaEducativa

Aclaración previa: Voy a dejar clara una cosa, que parece que se está interpretando sobre este texto. Esta reflexión no, repito, NO VA EN CONTRA DE LAS JERP2016 ni de quienes las organizaron. Quien así lo entienda no quiere leer más allá de la superficie, se queda en el principio y no en el final del texto. Pretendo defender la escuela pública, rural e infradotada, pretendo defender que para emplear dotaciones tan caras debe haber un elemento de innovación detrás.
Bien no lo he sabido reflejar en el texto o bien no han sabido entenderme, en cualquier caso es una reflexión de un individuo, luego podemos debatir sobre la misma todo lo que queramos, pero que nadie se lo lleve al terreno personal.

Acabo de llegar de un congreso sobre “robótica educativa”.

Lo pongo entre comillas, y de las gordas, porque al fin y al cabo lo que he visto ha sido mucho cacharro, educación, la justa.
He visto como intentaban convencerme stand tras stand (y eso que había poquitos) de que los niños necesitan un chisme para sentirse motivados, a ser posible, un chisme muy caro para sentirse muy motivados. Me asquea.

En primer lugar porque la supuesta robótica educativa sólo sirve para mostrar una vez más la diferencia entre niños ricos y niños pobres. Aquellos que pueden tener un robot que vale mucho dinero (o una tableta que cuesta mucho dinero o una metodología que cuesta mucho dinero) y los que no.
En segundo lugar, porque más allá de pretender llenar los centros de cacharros (robots, impresoras 3D) prácticamente nadie es capaz de decir una razón puramente pedagógica para su uso, por lo menos una razón pedagógica que no sea “vas a hacer lo mismo que has hecho hasta ahora pero con un cacharro hipermono (e hipercaro)”. Bueno, sí, en un stand nos ofrecen consultoría, por un precio que no nombran y que no pregunto, nos ayudarían a incluir la robótica en el currículo del centro.

Me vuelvo a casa con el corazón roto y pensando que una vez más, la educación está al servicio del que más dinero pone encima de la mesa, pero me decido a buscar en internet sobre el tema de “robótica educativa”. Afortunadamente me sale un programa de la tele pública. Espero que en él me den las razones que no he podido encontrar en el congreso. Me vuelvo a asquear al encontrar que gran parte del programa (repito que está en la tele pública) lo copa un colegio privado. Como siempre. La educación pública no vende tan bien. Quizá porque los niños no son tan guapos ni van tan monos con sus uniformes, quizá porque no tienen una tablet carísima delante, ni un robot que les baila canciones y les hace dictados, quizá porque con una fracción de lo que se gasta ese colegio privado en cacharros mi colegio público de 40 años arreglaría sus problemas crónicos de goteras, renovaría la dotación informática de todo el centro y hasta le daría una mano de pintura al centro (la última fue en la década de los 80).

Entonces lo entiendo todo… ¿Sabeis que os digo? Que nos merecemos ser los últimos en el informe PISA, PATO y en todos los que se nos ocurra. Porque no defendemos nuestra educación pública: igualitaria y acogedora… dejamos que entre todos les paguemos publirreportajes en la tele-pública a esas empresas del conocimiento porque representan la élite a la que aspiramos, en la que importa que el robot les haga el dictado y no por qué les hace el dictado.

Aquí sigo yo, iluso, soñando que se puede cambiar este país que tenemos desde una escuela rural, que los niños y niñas a los que les enseño programación como extraescolar en su tiempo libre (en equipos que tienen tantos años como ellos);  y con suerte un poco de robótica (a base de esfuerzo entre todos para conseguir el robot, 2€ de cuota mensual que se invierte en fotocopias y en intentar conseguir un robotito que puedan programar), inglés y valores como el esfuerzo y el trabajo en equipo entiendan que esto sí es robótica educativa… lo demás es pura fachada.

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Publicado por en 15 febrero, 2016 en Yo y mis cosas